Cada acto que repetimos en nuestra vida, tiene un efecto acumulativo, cuando lo notemos, ese comportamiento se instalará en nosotros, hasta que nos convirtamos en esos que hacemos a diario. Ya decía Aristóteles, “Somos lo que hacemos día con día, por consiguiente, la excelencia no es un acto aislado, es un hábito”
Nuestras acciones, no caen en vacío
Es clave comprender que una acción que comenzamos a repetir, puede echar raíces en nuestra vida, el problema de ello, o lo favorable, es que generará frutos en nuestra existencia de modo contundente, para bien o para mal.
Míralo de este modo.
Si comenzamos a realizar actividad física por sencilla que parezca, si comenzamos a leer un par de páginas cada día, si tomamos un par de vasos de agua adicionales, si tomamos por hábito actitudes que fortalezcan la relación de pareja, si comenzamos a pensar antes de actuar, esas acciones se van solidificando en nosotros tomando forma a través de los hábitos, que lo que harán es perpetuar esas conductas a través del tiempo
Lo contario también es cierto
Los hábitos nos pueden jugar a favor, pero también nos pueden jugar en contra.
Comenzar a dejar desordenado tu espacio de trabajo, no tender tu cama, no lavar los platos después de usarlos, dormir tarde por estar revisando el celular, y tan solo te menciono un par de conductas nocivas, conductas que, al repetirse, pueden instalarse en nosotros, formando parte de nuestro modo de actuar, con las consecuencias que eso nos puede traer.
Los malos hábitos (algunos) son agradables
A diferencia de los hábitos constructivos que, para desarrollarlos, requieren un esfuerzo consciente de nuestra parte, los hábitos que nos afectan de modo negativos, algunos de ellos, resulta que son agradables, deliciosos, y eso que suele ser tan agradable, generalmente viene de inmediato.
Dicho de otro modo, la recompensa de comer dulce es inmediata, no obstante, la recompensa de comer saludable, se toma tiempo, y a veces, mucho.
Por eso es tan fácil renunciar a un mal hábito, tan fácil adquirir un mal hábito y tan difícil, adquirir uno bueno
Lo que debes tener en cuenta cuando desees dejar un mal hábito
Esto es lo que debes tener en cuenta: “Los viejos hábitos, no se van a dejar sacar así nada más”, así que, prepárate, puede ser un esfuerzo hercúleo. Es decir, hazte consciente que esto va implicar un esfuerzo consciente importante, y que adicional, con esto, vienen las conductas aparejadas a esa dedicación, dicho de otro modo, vas a requerir planeación, organización, paciencia, disciplina, compromiso, resiliencia, entre otras, pero si perseveras, instalarás seguramente, el nuevo hábito, dejando atrás el viejo.
Recuerda esto siempre, como lo dijo Stephen Covey, “Nosotros primero hacemos a nuestros hábitos, y luego esos hábitos, nos hacen a nosotros”
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